Benjatelescopio nació en plena pandemia, casi sin que lo tuviéramos planeado.
En ese tiempo yo, Benjamín, tenía un taller de bicicletas, pero debido a las restricciones de la pandemia no podía trabajar normalmente. La astronomía era mi hobby y desde hacía tiempo compartía gratuitamente lo que sabía, especialmente a través de YouTube.
Fue Isabel, mi esposa, quien me propuso comenzar a realizar clases de astronomía por videollamada. Hasta ese momento yo enseñaba gratuitamente, pero ella vio que podía transformar ese conocimiento en un trabajo. Cuando las restricciones comenzaron a disminuir, pasamos de las videollamadas a realizar clases presenciales.
Y también fue de Isabel la idea de dar el siguiente paso: crear nuestro primer tour astronómico. Alcanzamos a realizar nuestras primeras experiencias y la respuesta fue muy buena.
Tiempo después tuvimos que dejar el lugar donde vivíamos porque el terreno fue vendido y, por fuerza mayor, llegamos a vivir a Coquimbo. Trajimos con nosotros el taller, nuestros telescopios y un proyecto de astronomía que todavía estaba comenzando.
Una vez más, Isabel me animó a intentarlo. Me propuso instalarnos con los telescopios en Avenida del Mar, ofrecer observaciones a las personas y, al mismo tiempo, dar a conocer nuestros tours. Nos instalamos sin saber muy bien qué iba a pasar… y comenzaron a aparecer los primeros clientes.
Durante aproximadamente el primer año nuestro crecimiento fue principalmente gracias al boca a boca. Las personas vivían la experiencia, nos recomendaban y poco a poco comenzaron a llegar nuevos visitantes. En menos de un año, aquello que había comenzado como un proyecto paralelo ya se estaba convirtiendo en nuestro trabajo.
Hasta que un día, uno de nuestros seguidores de Instagram nos dio un consejo muy sencillo: “Oye, sube esto a TikTok”.
Le hicimos caso y el alcance del proyecto comenzó a crecer muchísimo. Empezamos a mostrar lo que realmente ocurría durante nuestros tours, nuestras observaciones y nuestro trabajo de astrofotografía. Así, cada vez más personas comenzaron a conocer Benjatelescopio, primero en Chile y luego también desde otros países.
Desde el comienzo tuvimos una idea clara: no queríamos que las personas solamente miraran por un telescopio. Queríamos entregar calidad de observación, enseñar astronomía, acercarlas al cosmos y permitirles llevarse fotografías de aquello que ellas mismas habían observado.
Con el tiempo fuimos incorporando nuevas ideas: astrofotografía a través del telescopio con celular, fotografía profesional, enseñanza de astrofotografía y nuevas formas de vivir y recordar la experiencia.
Hoy, cerca de cinco años después, nuestra comunidad se acerca al millón de seguidores, recibimos visitantes de Chile y de distintas partes del mundo y seguimos buscando constantemente nuevas maneras de innovar y mejorar nuestros tours.
Pero hay algo que no ha cambiado: seguimos disfrutando de enseñar astronomía y de ver la reacción de una persona cuando descubre algo en el cielo por primera vez.
Y pensar que todo comenzó con un taller de bicicletas, unos telescopios y las ideas de Isabel que nos animaron a intentarlo.